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LA ENVIDIA Y EL SÍNDROME SOLOMON

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FUENTE: EL PAÍS SEMANAL

“Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye….”

 

“…en la jerga del desarrollo personal se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en exceso –e incluso triunfar– por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás. Esta es la razón por la que en general sentimos un pánico atroz a hablar en público. No en vano, por unos instantes nos convertimos en el centro de atención. Y al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos en una posición de vulnerabilidad. El síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos…Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas…¿Y qué hay de la envidia? ¿Cómo se trasciende? Muy simple: dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye….”

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  http://elpais.com/elpais/2013/05/17/eps/1368793042_628150.html

Sombra

EL CONCEPTO JUNGUIANO DE SOMBRA

Carl Justav Jung, psicoanalísta (1875-1961)

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Jung denominó como  arquetipo de “La Sombra” a todos aquellos  aspectos ocultos o inconscientes del individuo, tanto positivos como negativos, que éste conscientemente ha reprimido o nunca ha reconocido para sí mismo.

La sombra representa cualidades y atributos desconocidos o poco conocidos del ego tanto individuales tanto conscientes como colectivos. Cuando queremos ver nuestra propia sombra nos damos cuenta (en ocasiones, con vergüenza) de cualidades e impulsos que negamos en nosotros mismos, pero que podemos ver claramente en otras personas.

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“La sombra de Jung es parecida a lo que Freud denominaba “lo reprimido” pero se diferencia de ello en que constituye una especie de subpersonalidad que posee -como ocurre con la personalidad autónoma superior- sus propios contenidos (sean pensamientos, ideas, imágenes o juicios de valor autónomos) p. 34 “Encuentro con la Sombra”, Ed. Kairos

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